Puntos de Vista. Bio-política Vaginal.

Decirnos que somos Diosas y princesas ¿Forma parte de las estrategias bio-políticas usadas por el poder capitalista para manipularnos?

Resulta difícil entender por qué cada día aumenta el número de mujeres enfermas, cansadas, drogodependientes y frustradas. La situación actual de las mujeres es la misma que describió Kate Millet en su libro Sexual Politics en los años sesenta. Este malestar que 'no tiene nombre' y en aquel entonces afectaba principalmente a las mujeres de clases altas ahora lo sufren mujeres de todos los rincones del planeta gracias a la capacidad de difusión e impacto que tienen las tecnologías del siglo XXI. La cuestión es que, cincuenta años después del boom del feminismo en occidente, 'Ser mujer' continúa siendo la causa principal de la frustración y la histeria.

A lo largo de los últimos años he centrado mis investigaciones en intentar descubrir y entender las estructuras políticas, económicas y sociales que operan directamente sobre los cuerpos de las mujeres y como estos discursos han logrado que nos odiemos hasta el punto de convertirnos en nuestras peores enemigas.


Si las mujeres por fin hemos conquistado el mundo, sacamos a los hombres de los cargos de poder en las empresas, vamos a la universidad, votamos libremente, follamos libremente, nos divorciamos y parimos (ojalá pudiera decir que también abortamos) tantas veces como queramos, entonces ¿Qué pasa? ¿En qué momento las hembras caímos presas en la cárcel del cuerpo y fuimos condenadas a auto-mutilarnos para conservar el título de DIOSAS y HERMOSAS?



La cuestión femenina es una especie de cascada de históricos sinsentidos.

Aunque por defecto el deseo y el placer suelen ser temas asociados al ámbito de estudio de la psiquiatría y del psicoanálisis, el origen de las dificultades que sufren muchas mujeres en la actualidad para reconocer y acceder al verdadero placer se encuentra más allá de los tópicos freudianos que se comentan en los pasillos de los psiquiátricos. En sus teorías, Sigmund Freud (1856-1939) definió los objetos de los deseos humanos como ‘equívocos’ y vacíos. Este científico, viciado por el discurso falo-céntrico que se oponía a los movimientos feministas masivos de la segunda mitad del siglo XIX, demonizó sin ningún tipo de escrúpulos dos mil años de crianza instintiva y amorosa. Freud convenció a sus discípulos y seguidores de que la necesidad del niño de tener contacto con el cuerpo de la madre, era síntoma de una perversión psico-sexual que debía ser vigilada y regulada por especialista en medicina.


Siguiendo el análisis hecho por Foucault, en su revisión histórica de los dispositivos políticos que obran sobre la sexualidad[1], los “descubrimientos” de Freud no marcaron un antes y un después en la comprensión de la sexualidad humana. Las teorías sobre el psicoanálisis fueron una estación más en el largo recorrido histórico que hizo la scientia sexualis[2] antes de consolidarse como la única verdad sobre la sexualidad humana. Freud fue un jugador más en el ‘juego de la verdad y el sexo’.[3]



Los niños y niñas que hasta entonces habían mamado los pechos de sus madres sintiéndose seguros y felices, pasaron a ser seres frustrados y perturbados psicológicamente ya que no podían acceder al ‘falo materno’ el cual, según Freud, era su verdadero objeto de deseo.


Es importante tener en cuenta el contexto histórico en el cual este científico austríaco llevó a cabo sus estudios científicos. Los ingredientes de este nefasto caldo de cultivo histórico van desde el darwinismo hasta los orígenes del nazismo, pasando por la Revolución Industrial. Una coyuntura científica e histórica claramente marcada por un ideal de súper hombre que se imagina capaz de controlar y subvertir las leyes de la naturaleza.


A lo largo del año 2014 la Artemisa que llevo dentro, apuntó la flecha muy alto y en un acto de profunda confianza invertí todos mis esfuerzos en intentar hacer visibles los deseos y necesidades de las mujeres reales. Con mi trabajo intento mejorar la salud de las mujeres que merodean, las del barrio y la de toda la humanidad. Las mujeres como yo trabajamos tras el telón, con presupuesto propio y al margen del sistema. En mi nueva empresa he tropezado de frente con los límites y barreras del sistema político y legal diseñado para oprimir y frustrar a las mujeres libres.


Tantos obstáculos me llevaron al origen y comencé a indagar directamente en el feminismo clásico y teórico que habría rechazado en un principio convencida de que en una sociedad moderna como la nuestra esos ya eran “temas superados”. Pero no es así. ¿Cómo explicar los 25 millones de mujeres “libres” europeas que fueron víctimas de violencia doméstica en 2014?[4]


Fue gracias a las teorías feministas que entendí que en el sistema en que vivimos no hay lugar para el verdadero placer.

La mujer que en la cultura occidental se considera libre, es una mezcla entre el Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de Mary Shelley y la virginal, pero masoquista, Anastasia Steele, que protagoniza el best seller publicado en 2011 y titulado 50 sombras de Grey, escrito por la también británica E.L. James. La adaptación para el cine acabo siendo la película más taquillera de 2015, millones de mujeres del mundo deseaban ser la infantil y virginal Anastasia para acabar poseídas por el maltratado (pero millonario y sexy) señor Grey...

Así que comencé a profundizar en las teorías feministas y post-feministas, y ellas arrojaron luz nueva sobre mis investigaciones, pero también vi cómo se creaban nuevas sombras y no eran las de ningún señor Grey!


Fruto de mis estudios escribí una serie de artículos que publicó periódicamente y bajo el título de: PUNTOS DE VISTA: Editorial Feminista, en ellos me esfuerzo por explicar de manera resumida las líneas de análisis que he utilizado y las conclusiones que destacan por su carácter transversal. Entendí que el cuerpo femenino se convirtió en una cárcel y en un gran negocio el día que el hombre entendió que nuestros úteros son los únicos capaces de fabricar seres humanos.


Nuestra fertilidad es el bien más preciado para la economía mundial y con el fin de controlarnos miles de empresas se dedican a hacernos creer que estamos MAL, que NO SERVIMOS, que SOMOS DEFECTUOSAS Y NECESITAMOS ARREGLOS, nos dicen que debemos escondernos detrás de perfumes, ropas carismas, joyas y cirugías. Quieren convencernos de que competir entre nosotras es la única manera de pode ser amadas y felices...


Los artículos están divididos en cuatro temas principales, Leer más...


DIANA PINZÓN

Humanista, Investigadora especialista en estudios de género y salud menstrual

[1]En la obra: FOUCAULT, Michel. (19981976). Historia de la sexualidad I. La voluntad del saber. Trad. Ulises Guiñazú. Madrid. Editorial Siglo XXI S.A.

[2] Íbidem: Capítulo III. Pàg.32.

[3] Íbidem: Capítulo III. Pàg.35. El capítulo Vaginas de Sangre azul recoge una reflexión más profunda sobre los planteamientos de Foucault y sus manifestaciones en la manera de hacer política en el siglo XXI.

[4] Cifras tomadas del artículo: Las cifras de violencia machista en los países nórdicos duplican las de España. El Público. Sociedad. Publicado: 29.08.2015.

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