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Perdidas.entre la cosificación y la reapropiación del cuerpo

Uno de los retos más grandes de acompañar la sexualidad de las personas jóvenes es lograr proporcionarles herramientas útiles para que descubran sus propios límites en el ámbito de las relaciones sexuales compartidas. En mis talleres, acostumbro dejar el tema del consentimiento para el final.  Es una cuestión tan compleja que me resulta imposible abordarla sin establecer previamente un consenso sobre temas como los estereotipos, la presión social, el neoliberalismo, la normalización de la violencia y la erotización de la violencia sexual.

Todo esto debo hacerlo en un tiempo récord de dos horas.  Obviamente deberíamos dedicar mucho más de dos horas a desarrollar y entender cada uno de estos temas. Pero yo, solo cuento con dos horas durante las cuales me someto a una especie de prueba de supervivencia y pericia.  Para poder hablar honestamente de sexualidad con adolescentes, primero hay que atravesar un campo minado de discursitos neoliberales disfrazados de frases de empoderamiento y claves para la liberación sexual cargadas de violencia simbólica

Violencia simbólica, es el nombre que el sociólogo Pierre Bourdieu dio al fenómeno de la dominación en las relaciones sociales, cuya forma más paradigmática es el fenómeno de la dominación masculina. Es la forma de violencia más seductora y manipuladora de todas.  En palabras de Pierre Borudieu, la violencia simbólica es una forma de persuasión clandestina implacable, un sistema de dominación que el sujeto dominado percibe como el orden "natural" de las cosas.  Por eso tiene la habilidad de camuflarse y colarse en los círculos más exclusivos de intelectuales, familias progres y colectivos de activistas.

Pero es en las redes sociales donde este tipo de violencia campa a sus anchas.  Allí te encuentras, o te encuentran, discursos de todo tipo, creados por “agentes educadores” que se autoproclaman defensores de la libertad y la verdad.  Algunos lo hacen en nombre del feminismo. Otros, lo hacen en nombre de la tradición y la normalidad, con argumentos descaradamente racistas y sexistas.  Para ilustrar esta reflexión, voy a compartir algunas de mis experiencias recientes en las aulas:


-En una clase de 2º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), con un alumnado de aproximadamente 13 años, varios chicos y chicas defendían con contundencia que las mujeres que quieren ser maestras de educación infantil o señoras de la limpieza lo hacen porque quieren, porque no les gusta la mecánica, ni el fútbol, y porque no les ilusiona ser policías. 


-Ese mismo día, en un grupo de 2º de bachillerato, con alumnos de 17 y 18 años, una joven defendía que el “trabajo” de las prostitutas y de las influencers de marcas de moda era fruto de decisiones libres tomadas por mujeres que buscan una autonomía económica. 



-Esa misma semana, me pidieron que explicara la brecha salarial y la división sexual de trabajo en un grupo de formación profesional, con adultos entre los 18 y los 25 años.  Allí, una estudiante de auxiliar de enfermería replicó mi explicación con la siguiente frase:

Pues si sabes que te van a echar del curro porque te has quedado embarazada, lo tienes muy fácil, abortas y ya está.



Las redes sociales están llenas de discursos que proporcionan una justificación ideológica de normas de comportamiento que perpetúan la discriminación de las mujeres y mantienen las jerarquías de poder sexistas, racistas y clasistas.  El gesto de decidir ejercer de mujer objeto como un acto de liberación sexual y económica nos recuerda un poco la imagen de “Eva”, la del Evangelio, quien decidió voluntariamente morder la manzana sabiendo que sería su perdición y, ya puestos a dramatizar, la de toda la humanidad.  Este estereotipo de mujer pecadora por desobedecer a la autoridad masculina y por desear ser deseada, se nos presenta en oposición a “María”, coprotagonista del Evangelio, quien encarna el estereotipo de mujer pura, madre sacrificada, mujer dominada pero también privilegiada, porque gracias a sus bondades ella es “la elegida”. (1)

Es innegable que una de las funciones de los temidos algoritmos de Google, Tik Tok e Instagram es hacer que sea cada vez más difícil (para todos, todas y todis) entender la diferencia entre la cosificación y la reapropiación de nuestros cuerpos.


Para Alberdi y Matas la violencia simbólica es el fenómeno por el cual la sociedad, mediante la coherencia ideológica de muchos de sus referentes culturales con los valores del patriarcado, perpetúa las relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres, consiguiendo que estas sean partícipes de su propia subordinación.


El mantenimiento de la dominación simbólica se produciría para estas autoras, no tanto por la coacción constante por parte del hombre ni la sumisión voluntaria de la mujer, como por la interiorización por parte de ambos de los hábitos y comportamientos impuestos por un orden social patriarcal. (2)


Estos referentes culturales -influencers, famosas y famosos, activistas- actúan como agentes educadores a través de las redes sociales.  Se dedican a lo que Bourdieu denominaría “actos pedagógicos arbitrarios” con el objetivo de sumar más adeptos a sus ideologías: feminista, queer, transfeminista, TERF o machista.  Su oficio es el de creadores de contenido, y no me extrañaría que en algún lugar ya exista una carrera universitaria con ese nombre. 

Para continuar con esta lectura recomiendo no perder de vista la asombrosa capacidad de reinvención y adaptación comercial del neoliberalismo, que parece además ser infinita.

Diana Pinzón Sanabria 

Investigadora humanista con perspectiva de género.

 Especialista en educación afectiva sexual integral (EASI) y en educación menstrual.


Puedes leer más artículos como este en Puntos de Vista: Bio-política Vaginal.


Referencias:

1. Nelly Piedad Jácome: “La violencia de género contra las mujeres y los medios de comunicación, entre la información y el rating”. Revista Enfoques de la Comunicación, n.º 4, pp. 76, 2020.

2. Ana Dolores Verdú: “El sufrimiento de la mujer objeto. Consecuencias de la cosificación sexual de las mujeres en los medios de comunicación”. En Feminismo/s, 31. Dosier monográfico: Sexo y bienestar. Mujeres y diversidad, coords. Carmen Mañas Viejo y Alicia Martínez Sanz, pp. 176, 2018.

BOURDIEU, Pierre y WACQUANT, Löic, Respuestas. Por una Antropología Reflexiva, Ed. Grijalbo, 1995.

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